Juan Pablo Echeverri
1978 – 2022

All of my work has been self-portraits for the past 22 years.

The backbone of my work is a series I have been carrying out since 1998, which became a daily activity for me in 2000: I´ve gone to a photo booth and taken a passport photo every day for the past 22 years. It is titled “miss fotojapón”. It all started with a written diary, and the fact that there was a photo studio that made passport photos near my house in Bogotá, Colombia.

I was around 17 at the time, and had just started experimenting with my appearance with different piercings and hairstyles; I thought it would be nice to have some documentation of these experiments for the future. As a way of accompanying my written diary with images, I began to sporadically visit the photo booth around 1995. The more I physically changed, the more I wanted to take pictures; and the more pictures I took, the more I instigated these changes. This cycle eventually resulted in me taking a photograph on a daily basis beginning in June 2000. Running parallel to this ritual/obsession/routine throughout all these years, I have also been working on a variety of photographic series in which I photograph myself portraying others.

I am a collector, and enjoy collecting all sorts of things. With time, my work has grown to be a collection itself—a collection of characters I´ve created by altering my image. Playing with my own appearance and becoming anything and anyone I want has become my way of reflecting how I view the world. I am very interested in how people construct their “selves.” At the end of the day, “if we are all unique we usually try to project this uniqueness in the way we present ourselves to the world.”

I envision myself as a medium to let “others” exist, and for more than a decade I have been fantasizing about being “anything” but myself. I really enjoy stereotypes and how they become so identifiable, and also functional. Many tend to think they know what to expect from a person who is dressed a certain way. It is like a label/stigma.

Apart from working on photography, I have also worked on a series of videos that started in a domestic context around 1999, when I filmed one-take home·music·videos of myself lip-synching and sometimes singing to different songs. With time, these videos evolved into something that took place wherever I went in the world; I made a music video that worked as a “video-postcard” of each place. This series is titled “around the world in 80 gays” and the locations are must-see places people should visit if they travel somewhere (e.g. Paris: Eiffel Tower, Louvre etc.….) where they would almost instinctively take a picture to take home as a souvenir that gives proof that they were there.

Throughout both my photography and video work, I like to refer to the fantasies that surround “being”, stretching the idea of the “self” and creating a universe in which I am the common denominator of a series of beings that have been brought to life as a consequence of an exposure to icons, music, fashion, advertising, TV, films and all the things we encounter on a daily basis.

Durante los últimos 22 años, todas mis obras han sido autorretratos.

La columna vertebral de mi trabajo es una serie que he venido desarrollando desde 1998 y que a partir del año 2000 se convirtió en una actividad diaria para mí. Es decir, hace 22 años comencé a tomarme, diariamente, una foto de documento en una cabina fotográfica. La serie lleva por título “miss fotojapón”. Todo empezó con un diario escrito y el hecho de tener cerca a mi casa en Bogotá, Colombia, un lugar que tomaba fotos para pasaporte.

Para ese entonces, yo tenía alrededor de 17 años, y recientemente había comenzado a experimentar cambios en mi apariencia con diferentes “piercings” y peinados; pensé que sería bueno tener alguna documentación de estos experimentos para el futuro. Con el fin de acompañar con imágenes mis diarios escritos, alrededor de 1995 empecé a visitar esporádicamente la cabina fotográfica. Mientras más cambiaba físicamente, más fotos quería tomarme; y mientras más fotos me tomaba, más cambios deseaba experimentar. Eventualmente, este ciclo me llevó a tomarme una foto diaria a partir de junio de 2000. Paralelamente a este ritual/obsesión/rutina, también he trabajado en una variedad de series fotográficas en las que personifico a otros.

Soy un coleccionista, y disfruto coleccionando toda clase de objetos. Con el tiempo, mi obra ha llegado a ser una colección en sí misma; una colección de personajes que he creado alterando mi imagen. El jugar con mi propia apariencia para convertirme en cualquier cosa y persona que deseo, ha llegado a ser mi forma de reflejar cómo veo el mundo. Me interesa mucho cómo las personas se construyen a “sí mismas”. Al final del día, “si todos somos únicos, generalmente tratamos de proyectar esta singularidad en la forma en que nos presentamos a nosotros mismos al mundo”.

Me veo a mí mismo como un medio que les permite a “otros” existir, y por más de una década he estado fantaseando con ser “todo” menos yo mismo. Verdaderamente disfruto los estereotipos, y cómo llegan a ser identificables y también funcionales. Muchos tienden a creer que saben lo que se puede esperar de alguien que se viste de cierta manera. Es como una etiqueta/estigma.

Además de trabajar en fotografía, también he realizado una serie de videos que tuvieron su origen en un contexto doméstico alrededor de1999, cuando me filmé haciendo videos musicales caseros de una sola toma, en los que doblaba (lip-sync) y algunas veces cantaba diferentes canciones. Con el tiempo, estos videos evolucionaron y los hacía en cualquier lugar del mundo que visitaba; se trataba de una “video-postal” de cada lugar. Esta serie la titulé “Alrededor del mundo en 80 gays” y los videos se desarrollaban en sitios imperdibles para las personas que viajan a algún lugar (por ejemplo, París: La torre Eiffel, Louvre, etc.) donde instintivamente la gente se toma una foto para llevar a casa como un souvenir que prueba que estuvieron allí.

A través de mis obras, tanto fotográficas como de video, me gusta referirme a las fantasias que rodean el “ser”, ampliando la idea del “yo” para crear un universo en el que yo soy el común denominador de una serie de seres que han sido traídos a la vida como consecuencia de ser expuestos a íconos, música, moda, publicidad, televisión, cine y todo aquello que encontramos a diario.